Lágrima viva de la fresca aurora,
a quien la mustia flor la vida debe,
y el prado ansioso entre el follaje embebe;
gota que el sol con sus reflejos dora;

Que en la tez de las flores seductora
mecida por el céfiro más leve,
mezclas de grana tu color de nieve
y de nieve su grana encantadora:

Ven a mezclarte con mi triste lloro,
y a consumirte en mi mejilla ardiente;
que acaso correrán más dulcemente
las lágrimas amargas que devoro...
mas ¡qué fuera una gota de rocío
perdida entre el raudal del llanto mío...!

Carolina Coronado
A una gota de rocío
Enhiesto surtidor de sombra y sueño
que acongojas el cielo con tu lanza.
Chorro que a las estrellas casi alcanza
devanado a sí mismo en loco empeño.

Mástil de soledad, prodigio isleño;
flecha de fe, saeta de esperanza.
Hoy llegó a ti, riberas del Arlanza,
peregrina al azar, mi alma sin dueño.

Cuando te vi, señero, dulce firme,
qué ansiedades sentí de diluirme
y ascender como tú, vuelto cristales,
como tú, negra torre de arduos filos,
ejemplo de delirios verticales,
mudo ciprés en el fervor de Silos.

Gerardo Diego
El ciprés de Silos
Unas veces me siento / como pobre colina
y otras como montaña / de cumbres repetidas.

Unas veces me siento / como un acantilado
y en otras como un cielo / azul pero lejano.

A veces uno es / manantial entre rocas
y otras veces un árbol / con las últimas hojas.

Pero hoy me siento apenas / como laguna insomne
con un embarcadero / ya sin embarcaciones
una laguna verde / inmóvil y paciente
conforme con sus algas / sus musgos y sus peces,
sereno en mi confianza / confiando en que una tarde
te acerques y te mires y / te mires al mirarme.

Mario Benedetti
Estados de ánimo
El mundo que yo no viva
lo pensé como cosa extraña,
como arca de maravilla.
Ay de mi vida
Allí ¿sonará la lluvia
junto al fuego las noches frías?
¿Tendrá Agosto en el río barcas?
Y tú ¿la gentil sonrisa?
¿Brillará en el papel que siembro
la negra flor de la tinta?
Ay de mi vida
¿Será posible que vengan
los amigos y que "Era" digan
"un hombre, y te quiso mucho"
y "Mucho" llorando digas?
Es el mundo que no conozco,
Atlántida sumergida.
Ay de mi vida.
Allí las palmeras echan
esmeraldas. Allí las crías
del delfín esmeraldas pacen.
Allí no hay noche ni día:
cuando ordeñan a los rebaños,
de púrpura el mar se agría,
Ay de mi vida.
Más limpio que agua de oro
es el mundo que yo no viva:
no hay naves de arar espumas
ni arado para las viñas;
el gran árbol le da su fruto
al que el nombre del fruto diga.
Ay de mi vida.
Ese mundo no es el mío:
es el tuyo: el que en tus pupilas
hundido está desde siempre
y no lo alcanza mi vista.
A ese mundo quisiera entrar,
antes que suene la hora
- ay - de mi vida.


Agustín García Calvo
El mundo que yo no viva



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En medio del prado
hay una escuela
a donde van las flores
y las abejas.

Amapolas y lirios,
violetas pequeñas,
campanillas azules
que, con el aire, suenan.

En medio del prado
hay una escuela,
y un margarita
que es la maestra.

Gloria Fuertes
La escuela de las flores


En las mañanicas
del mes de mayo
cantan los ruiseñores
se alegra el campo.

En las mañanicas
como son frescas
cubren los ruiseñores
las alamedas.

Ríense las fuentes
tirando perlas
a las florecillas
que están más cerca.

Lope de Vega
Primavera

Adiós, ríos; adios, fontes;
adios, regatos pequenos;
adios, vista dos meus ollos:
non sei cando nos veremos.
Miña terra, miña terra,
terra donde me eu criei,
hortiña que quero tanto,
figueiriñas que prantei,
prados, ríos, arboredas,
pinares que move o vento,
paxariños piadores,
casiña do meu contento,
muíño dos castañares,
noites craras de luar,
campaniñas trimbadoras,
da igrexiña do lugar,
amoriñas das silveiras
que eu lle daba ó meu amor,
camiñiños antre o millo,
¡adios, para sempre adios!
¡Adios groria! ¡Adios contento!
¡Deixo a casa onde nacín,
deixo a aldea que conozo
por un mundo que non vin!
Deixo amigos por estraños,
deixo a veiga polo mar,
deixo, en fin, canto ben quero...
¡Quen pudera non deixar!...
.........................................
Mais son probe e, ¡mal pecado!,
a miña terra n'é miña,
que hastra lle dan de prestado
a beira por que camiña
ó que naceu desdichado.
Téñovos, pois, que deixar,
hortiña que tanto amei,
fogueiriña do meu lar,
arboriños que prantei,
fontiña do cabañar.
Adios, adios, que me vou,
herbiñas do camposanto,
donde meu pai se enterrou,
herbiñas que biquei tanto,
terriña que nos criou.
Adios Virxe da Asunción,
branca como un serafín;
lévovos no corazón:
Pedídelle a Dios por min,
miña Virxe da Asunción.
Xa se oien lonxe, moi lonxe,
as campanas do Pomar;
para min, ¡ai!, coitadiño,
nunca máis han de tocar.
Xa se oien lonxe, máis lonxe
Cada balada é un dolor;
voume soio, sin arrimo...
¡Miña terra, ¡adios!, ¡adios!
¡Adios tamén, queridiña!...
¡Adios por sempre quizais!...
Dígoche este adios chorando
desde a beiriña do mar.
Non me olvides, queridiña,
si morro de soidás...
tantas légoas mar adentro...
¡Miña casiña!,¡meu lar!

Rosalía de Castro
Cantares gallegos
Adiós, ríos; adiós, fuentes.
adiós, riachos pequeños;
adiós, vista de mis ojos;
no sé cuando nos veremos.
Mi tierra, mi tierra,
tierra donde yo me crié,
huertita que quiero tanto,
higueritas que planté,
prados, ríos, arboledas,
pinares que mueve el viento,
pajaritos piadores,
casita de mi contento,
molino de los castañares,
noches claras de luz de luna,
campanitas timbradoras,
de la iglesita del lugar,
moritas de los zarzales
que yo le daba a mi amor,
caminitos entre el maíz,
¡adiós, para siempre adiós!
¡Adiós gloria! ¡Adiós contento!
¡Dejo la casa donde nací,
dejo la aldea que conozco
por un mundo que no ví!
¡Dejo amigos por extraños,
dejo la vega por el mar,
dejo, en fin, cuanto quiero bien…
¡Quien pudiera no dejarlo!…
…………………………….
Pero soy pobre y, ¡mal pecado!
mi tierra no es mía,
que hasta le dan de prestado
la orilla por que camina
al que nació desdichado.
Os tengo, pues, que dejar,
huertita que tanto amé,
hoguerita de mi lar,
arbolitos que planté,
fuentecita del cabañar.
Adiós, adiós, que me voy,
hierbecitas del camposanto,
donde mi padre se enterró,
hierbecitas que besé tanto,
tierrecita que nos crió.
Adiós Virgen de la Asunción,
blanca como un serafín,
os llevo en el corazón:
Pedidle a Dios por mí,
mi Virgen de la Asunción.
Ya se oyen lejos, muy lejos,
las campañas del Pomar,
para mi, ¡ay! desventurado,,
nunca más han de tocar.
Ya se oyen lejos, más lejos
Cada campanada es un dolor;
Me voy solo, sin amparo…
¡Mi tierra, ¡adiós! ¡adiós!
¡Adiós también, queridita!…
¡Adiós por siempre quizás!…
Te digo este adiós llorando
desde la orillita del mar.
No me olvides, queridita,
si muero de soledad…
tantas leguas mar adentro…
¡Mi casita! ¡mi hogar!

Rosalía de Castro
Cantares gallegos



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