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  • En 1925 recibe Rafael Alberti (1902-1999) el Premio Nacional de Literatura por su Marinero en tierra. Un libro de poemas con el que consiguió fusionar lo más importante en su vida: el deseo de recuperar el paraíso perdido de su infancia en el puerto de Santa María, con la pintura y la poesía, sus dos grandes pasiones. Alberti fue pintor antes que poeta y como tal contemplaba aquellas luces y colores: la playa, la luz blanca en la arena, las olas, las barcas, la luz del sol, el azul azulísimo del mar salpicado de velas, el rojo, el verde...
  • Perteneciente a la llamada Generación del 27, Vicente Aleixandre (1898-1984) es uno de los poetas más sugerentes y personales de la toda la poesía española del siglo XX. Sin embargo, no fue muy reconocido y admirado en su momento, especialmente por los llamados poetas sociales de la generación del 50, al carecer de la imagen combatiente y luchadora que tenían otros poetas como: Alberti, Lorca, Dámaso Alonso…o Miguel Hernández. Su larga enfermedad y delicada salud le impidieron ser un auténtico poeta de guerra, pero su gran fuerza y riqueza léxica le llevarán a convertirse en modelo para las posteriores generaciones de poetas, siendo galardonado en 1977 con el Premio Nobel de Literatura.

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  • Confluyen en este prolífico autor, Dámaso Alonso (1898-1990), varias vocaciones, obteniendo en todas ellas satisfacciones y reconocimientos: profesor universitario con gran renombre, destacado crítico literario, reconocido traductor de James Joyce, director de la Real Academia Española y premio Cervantes en 1977. Como poeta se le situó junto a sus compañeros de la Generación del 27, aunque él mismo decía que pertenecía a ésta más como crítico que como poeta.
  • Gustavo Adolfo Bécquer (1836-1870) vuelve a encontrar la sonoridad lírica que el español había perdido a partir de Calderón, el último barroco. La musicalidad de sus versos fueron admirados por poetas como Juan Ramón Jiménez o Rubén Darío, quienes aprendieron en las Rimas buena parte del arte de hacer versos. La rima IX también se quemó cuando ardió el único manuscrito del Libro de los gorriones. Así se titularon sus poemas, que se publicaron después de su muerte como Rimas (Bécquer las reescribió ya muy enfermo).

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  • Más de ochenta obras, entre novelas, cuentos, poesía, teatro, ensayos, crítica literaria, crónicas humorísticas, guiones cinematográficos…son la carta de presentación de este gran poeta uruguayo, Mario Benedetti (1920-2010), que sufrió como otros muchos el exilio y también lo que él llamó el "desexilio". Por ello, sintió la necesidad de denunciar la represión de las ideas y la terrible acción de los dictadores y torturadores de todo el mundo.
  • Muchas obras del siglo diecinueve parecen canciones y sus versos se hacen pensando en que puedan ser cantados. Muchos poemas de Rosalía de Castro (1837-1885) es un buen ejemplo. Los versos de arte menor, ligeramente asonantados, son muy aptos para servir como base de la música. Por otra parte, la sintaxis del texto es muy sencilla: muchos de los versos son enunciados no oracionales, sintagmas nominales que sencillamente nombran algún elemento del paisaje. La autora quiere mostrarnos un trozo de su tierra natal. Cada rincón del cuadro que Rosalía nos pinta encierra una historia íntima, una novela escondida que no se nos pretende contar, pero que intensifica el significado de las imágenes.

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  • Gabriel Celaya (1911-1991), amigo íntimo de los maestros del 27 y seguidor del surrealismo, siguió en un principio esta poesía intimista; pero una fuerte crisis personal le llevó a decir: "No quisiera hacer versos. Quisiera solamente contar lo que me pasa" Afortunadamente, siguió escribiendo versos, muchos versos, pero ahora dejará el "yo" ("Me avergüenza pensar cuánto he mimado mis penas personales, mi vida de fantasma") para volver su mirada al "nosotros", al dolor y la desesperanza de todos los españoles de aquel momento ("Yo me repudro…/no puedo callarme, / no puedo aguantarlo / digo lo que quiero / y sé que con decirlo sencillamente acierto"). Así surgió la "poesía social" que provocó tantos seguidores como detractores y que se puso el difícil reto de transformar el mundo.
  • Un joven Luis Cernuda (1902-1963) se desahogaba románticamente en "Donde habite el olvido"de unos amores desdichados. Pero, como siempre sucede, años más tarde, durante su exilio en Gran Bretaña y México, después de haber maldecido a su patria España por la violencia en la que se rompía en dos durante la Guerra y tras de la Guerra, depués de haberla llorado tanto y tanto, a sabiendas de que iba a morirse sin duda lejos de España, lejos de Sevilla y del río, lejos de aquel magnolio que recordaría en "Ocnos", el poeta se arrepentiría de haber esescrito todo el libro que lleva tan hermoso título y musical.

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  • Nuestra poetisa extremeña, Carolina Coronado (1823-1911), ha sido siempre más conocida por ser la tía del conocido Ramón Gómez de la Serna (pionero del vanguardismo español), que por su propia poesía. Afortunadamente, en los últimos años, la crítica ha vuelto a ocuparse de ella y le ha dado su lugar merecido en el llamado Romanticismo tardío, junto a grandes poetas como los que ya conocéis: Bécquer y Rosalía de Castro; considerándola también a ella pionera de la literatura femenina del XIX. Tanto su vida como su obra son un claro ejemplo del espíritu romántico.
  • A Fray Juan de la Cruz (1542-1591) le hicieron santo junto a Teresa de Ávila porque la Monarquía Católica del s. XVII necesitaba asentar su poder en Roma. En vida, el futuro santo vivió bajo la sospecha de herejía, debido a unos comentarios en prosa que escribió para unas monjas en los que explicaba sus propios versos. Su labor apostólica fue atacada por la jerarquía eclesiástica y nunca gozó de la protección de ningún príncipe de la iglesia. Sin embargo, la fama ha puesto al lado de su nombre no el humilde Fray, de frate, hermano; sino un religioso San, de sanctus, santo.

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  • En medio de una crisis de finales del XIX y en un momento en que la poesía española se repetía a sí misma, vacía y superficial; la llegada de los poemas del nicaragüense Rubén Darío (1867-1916) supuso una gran revolución. Con él se inició de nuevo el rumbo perdido de nuestra lírica, que no solo se recuperó, sino que pronto daría los frutos más brillantes en Juan Ramón Jiménez, Machado, las vanguardias y, más tarde, la conocida generación del 27. Como bien diría Borges: "Todo lo renovó Darío: la materia, el vocabulario, la métrica, la magia peculiar de ciertas palabras, la sensibilidad del poeta y de sus lectores…. Lo podemos llamar libertador".
  • En su poema más conocido, "El ciprés de Silos", Gerardo Diego (1896-1987) reconoce a Dios en el ciprés, pues estando su alma sin dueño, es decir, perdida en la duda, súbitamente surge en ella el deseo (qué ansiedades sentí de diluirme / y ascender como tú) de identificarse con el árbol, es decir, con Dios. Este poema sólo acepta una lectura religiosa- católica. Es característico de la segunda etapa de Gerardo Diego, quien, sin embargo, escribió poesía vanguardista (creacionista), bien alejada de la fría perfección de este soneto.

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  • José de Espronceda (1808-1842) tuvo una vida intensa, agitada y anárquica como el mar de su pirata y, al igual que éste, desafió al mundo y protestó contra una sociedad materialista llena de normas y ambiciones. Estos son los sentimientos de Espronceda, sus (diez cañones por banda) y así lo recordaremos siempre en libertad (yo me duermo /sosegado, / arrullado/ por el mar). Algunos poetas traspasan los límites del tiempo. Por ello, ahora que vivimos en una época de escepticismo, algo insensible y con no demasiados valores, conviene que todos, aunque más nuestros jóvenes, canten y escuchen los mensajes de un joven corazón exaltado y sensible como era el de Espronceda.
  • León Felipe (1884-1968), unos de los poetas más geniales e inclasificables de la primera mitad del siglo XX, admiró mucho a Walt Whitman. Del autor norteamericano cogió León el verso libre, sin metro ni rima, el poema abierto, articulado por repeticiones rítmicas de ciertos elementos. En los últimos años de su vida, en el exilio mexicano, León Felipe defiende su forma peculiar, superficial, banal, sentimental de entender la poesía.

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  • En la simplicidad de los versos de Gloria Fuertes (1917-1998) muchos han visto superficialidad, banalidad, juegos tontos. Esto no es cierto. Bajo esa apariencia fácil, se esconde un arte bien difícil: la expresión auténtica de una visión del mundo. En un principio el mundo es temible: “un frío nuevo que no le da el invierno”. Tener miedo es sentir ese frío interior, no provocado en realidad por lo de fuera, sino por el propio miedo.
  • Fray Luis de León (1527-1591) fue un autor renacentista muy unido a Salamanca, aunque no nació en ella, sino mucho más lejos, en Belmonte, Cuenca, en 1527. Tenía catorce años cuando pisó por primera vez Salamanca para estudiar leyes y jurisdicción, pero pronto sintió la llamada religiosa e ingresa en el convento de los agustinos con solo 17 años. A partir de ese momento, su vida se orienta al estudio, la reflexión y a la lectura de los clásicos a los que adoraba, llegando a ser uno de los hombres más sabios de su tiempo. Algo que le costó muy caro, pues las envidias y rencillas entre órdenes, le llevaron a las cárceles de la inquisición bajo la acusación de haber traducido al castellano el Cantar de los cantares, algo prohibido por la Iglesia.

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  • El 20 de agosto de 1936 en Fuente Grande, Víznar, se produjo una de las muertes más trágicas y dramáticas para la literatura española, la del poeta Federico García Lorca (1898-1936). Tenía tan solo treinta y ocho años, pero suficientes para convertirlo en el poeta más popular y querido de España. Fue un niño alegre, fascinado por el teatro de títeres, el piano y la pintura, pasión ésta que nunca abandonará, pues siempre dibujará los versos de toda su vida. Pronto se deja seducir por la poesía: "Me siento lleno de poesía, poesía fuerte, llana, fantástica, religiosa, mala, honda, canalla, mística. ¡Todo, todo! ¡Quiero ser todas las cosas!.... Yo no como, ni bebo, ni entiendo más que en la poesía" Y así fue y por eso creó la obra que escribió.
  • Símbolo máximo de la poesía renacentista italizanizante y del hombre renacentista en sí, en las armar y en las letras, de Garcilaso de la Vega (1498-1536) afirmó otro gran poeta, Luis Cernuda, que «cambian las modas literarias, pero la poesía de Garcilaso aparece hoy tan fresca y bella como ayer, como acaso ha de parecer siempre. En un sentido profano se puede decir que las puertas del infierno no han de prevalecer nunca contra ella».

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  • Ejecutivo de día y explorador de los bajos fondos de noche, inteligente, seductor, cosmopolita, elegante con un toque anglosajón, buen conversador, un gran lector de enorme cultura, prodigiosa memoria, brillante, extremadamente sensual y sensible, tierno y con una gran curiosidad por todo. Él es Jaime Gil de Biedma (1929-1990), uno de los mejores autores de la llamada generación de los cincuenta, que vivió como él decía "una esquizofrenia controlada", pero que acabó con tal descontrol, que le llevó hacia abismos sin límites, en un vertiginoso camino hacia la destrucción.
  • Pere Gimferrer (1945) pone en la poesía española los novedosos paisajes urbanos y de ocio contemporáneo que tan raros fueron siempre en nuestro país. Pero al cabo, el tema único, sigue siendo el amor: conocimos una noche a Ava Gardner, y Ava, el animal más bello del mundo, puede ser hoy cualquiera otra heroína sexual que negocie en los mass media una fama que también cabe, a modo de deseo frustrado, en un poema.

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  • Luis de Góngora y Argote (1561-1627). Con sólo nombrarlo hacemos mención a una de las personalidades más fuertes y definidas de toda la literatura española, al igual que su poesía a la que a nadie deja indiferente. Con quince años lo vemos estudiando en la universidad de Salamanca. Bueno, en realidad, estudiar, estudiaba poco, porque según cuentan, se dedicaba,a escondidas, a componer poemas de amor, letrillas satíricas sencillas y, sobre todo, muy divertidas. Enseguida, decide cambiar su estilo ("quisiera hacer algo no para muchos") y se lanza a las mayores "extravagancias", como llamaron a sus versos, al romper con todo y abrirse a caminos entonces no explorados para la poesía. Emblema de la lírica barroca, exprimió al límite los recursos del lenguaje poético, llegando a crear una poesía sólo para mentes despiertas y eruditas que pudieran desentrañar su verdadero misterio.
  • Ángel González (1922-2008). El estilo de este poeta se caracteriza por su franqueza. Quiere decir lo que quiere decir sin lirismos, con una evidente voluntad de convertir casi en prosa la poesía. Este poema está escrito en versos hexasílabos asonantados y, aunque pueda leerse de manera rítmica, en él no hay música. Es una característica de los romances más narrativos que nuestro poeta incorpora a su poesía. El verso opaco, sin demasiada sonoridad, la palabra clara, aunque no sea la exacta.

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  • José Agustín Goytisolo (1928-1999) fue uno de los poetas más queridos y populares, cuyos versos han sido y son memorizados y cantados por muchos, siendo quizás, la voz más humana, tierna e íntima de la llamada generación de los 50. Su poesía es la expresión de su propia vida, en la que se mezclan la amargura y la rabia ante los efectos traumáticos de la guerra. Pero también da paso al humor, a la ironía, al amor y, sobre todo, a la ternura, que es inevitable no sentir en poemas como Palabras para Julia, dedicado a su hija. Hombre comprometido, fumador, bebedor, liberal y muy vitalista, pero finalmente sumido en una profunda crisis, el 19 de marzo de 1999, decidió poner fin a su vida. ¿Por qué? La respuesta, quizás la podamos encontrar en uno de sus poemas, en el que después de una larguísima lista de cosas que querría hacer, tener o ver, termina diciendo: "Yo no puedo seguir viviendo así/ es una decisión irrevocable."
  • Jorge Guillén (1893-1984) es uno de los poetas más destacados de la poesía española del siglo XX. Su vida profesional se desarrolló siempre en la docencia. Fue catedrático en Sevilla y trabajó para diversas universidades españolas y extranjeras. Quizá su intelectualismo haya influido decisivamente en su poesía. Guillén buscaba la poesía pura. Para él, los poemas puros debían eliminar las anécdotas y presentar una estructura clara y significativa. Pero..., ocurre que un universo cuyos elementos están siempre en armonía resulta poco emocionante en literatura. Quizá por ello, en sus libros posteriores, el autor da entrada a temas más humanos.

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  • La vibrante y ardiente poesía del cubano Nicolás Guillén (1902-1989) ha sido traducida a diversos idiomas y es, hoy en día, leída y cantada por millones de personas, porque supo ahondar en el espíritu de lucha de su pueblo, siempre con la esperanza de poder construir una sociedad mejor, basada en la paz, la justicia y la libertad para todos
  • Miguel Hernández (1910-1942), poeta "hijo de campesinos, desempeñó entre otros oficios, el de pastor de cabras. Guiado por su amigo Ramón Sijé, se inició en la poesía desde los veinte años; publicó su primer libro «Perito en lunas» en 1933 y posteriormente, los sonetos agrupados en «El rayo que no cesa», marcaron la experiencia amorosa del poeta. Durante la guerra civil militó muy activamente en el bando republicano (...) siendo encarcelado y condenado a muerte al terminar el conflicto. Antes de morir, enfermo y detenido, publicó su última obra, «Cancionero y romancero de ausencias». (amediavoz.com)

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  • La poesía inicial de José Hierro (1922-2002) era la mirada de un niño que vivió la guerra, la de un adolescente que escribe poemas en el frente republicano y al que, con sólo diecisiete años, encarcelan por ayudar a presos políticos como lo era su padre. Una mirada poética, testimonial y reivindicativa, que necesitó expresar lo que le ocurrió a la Quinta del 42 (1952), la generación de la posguerra, con una poesía que supo ahondar en la intimidad desolada por un tiempo implacable. Pero Pepe Hierro, como cariñosamente le llamaban, no quería ser sólo un poeta político, también necesitaba mirar en su interior; entonces, su poesía le traía los recuerdos de la juventud, de la amistad, de su tierra de Santander, del mar... Todo ello hizo de él mucho más que uno de los máximos representantes de la poesía existencial o desarraigada de la posguerra española.
  • "Altazor", ese larguísimo poema del chuleno Vicente Huidobro (1893-1948) es la obra más formal de la vanguardia histórica hispanoamericana. Todas las características vanguardistas están presentes en él; pero "Altazor" es un libro frío, sin emoción, sin afectos. Hay que esperar a que otro autor americano, César Vallejo, escriba "Trilce", la obra de vanguardia por excelencia, para encontrar calor, emoción, afectos humanos y más que humanos. A Vicente Huidobro le cabe el honor de ser el inaugurador, de ser el primero, aunque no el mejor, ni el más profundo (aunque sí el más correcto).

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  • Quizás los datos biográficos de Juan Ramón Jiménez (1881-1958), uno de nuestros mejores poetas del siglo XX, merecedor del premio Nobel en 1956, carecen de interés, porque para el poeta de "la soledad sonora", del "silencio de oro", nada importaba tanto como la poesía. Cincuenta años de su vida fueron para ella, con una dedicación fervorosa por principio, obsesiva en ocasiones, pero siempre apasionada, en una búsqueda constante de la belleza y de la perfección formal y personal. Fue su compañera de viaje y juntos se encaminaron con un único destino: "hacia mi interior" con una "voz baja, sin prisa, pero sin descanso, como los astros". Pero si quería de verdad ser él mismo, necesitaba crear una palabra nueva, única y exclusiva. De ahí que rechazara el hueco y grandilocuente modernismo, la poesía surrealista o cualquier tendencia que anulase su individualidad, hasta desembocar en una poesía pura que impactará en múltiples generaciones de poetas jóvenes como lo fue la generación del 27.
  • Complejamente simple, la poesía de Antonio Machado (1975-1939) no pretende enseñarnos ninguna doctrina política que resuelva la situación social española, así como tampoco leemos ideas filosóficas abstrusas y complejas. El poeta ha elegido un verso popular, y su humildad se expresa en versos humildes. La poesía o el mundo de la belleza literaria son para él “mundos sutiles, ingrávidos y gentiles, como pompas de jabón” y la huella del ser humano sólo es visible para él y para quien pueda acompañarle, al poeta o a quien amamos, a quien tengamos muy cerca.

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  • Señor de Belmontejo, comendador de Montizón, Trece de Santiago, duque de Montalvo y capitán de hombres de armas de Castilla. Éste es Jorge Manrique (1440-1479), aunque todos lo conocemos como el poeta de Las coplas a la muerte de su padre, de las que Lope de Vega dijo que merecían "estar escritas con letras de oro" ¿Qué ocurrió para que este insigne guerrero dejara las armas por un momento y compusiera uno de los poemas más hermosos de nuestra poesía española? Probablemente la respuesta sea una mezcla de una mezcla entre una sensibilidad especial y un enorno (la Baja Edad Media) obsesionado con un realidad tan próxima y constante como la muerte.
  • "La obra poética de Gabriela Mistral (1889-1957) surge del modernismo, más concretamente de Amado Nervo, aunque también se aprecia la influencia de Frédéric Mistral (de quién tomó el seudónimo) y el recuerdo del estilo de la Biblia. De algunos momentos de Rubén Darío tomó, sin duda, la principal de sus características: la ausencia de retórica y el gusto por el lenguaje coloquial". (De "www.los-poetas.com)

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  • "Insondable de corazón, aficionado a las estrellas, mareas, maremotos, caminante de arenas y chileno a perpetuidad". Así se define Pablo Neruda (1904-1973), el poeta chileno que se crió "entre la lluvia y la poesía" y que supo, como pocos, contar y cantar la larga historia de su tiempo, siendo merecedor del premio Nobel en 1971.
  • "Por su trayectoria poética, Blas de Otero (1916-1979) resume la evolución de la poesía española de su tiempo con estas palabras: “del yo al nosotros”, para resaltar la transición de la expresión de sus angustias personales a una poesía social. En sus últimos años, se advierten nuevas inquietudes de experimentación formal." (www.wikipedia.org)

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  • Leopoldo Mª Panero (1948) es, en toda la extensión de la expresión, un poeta maldito como lo fueron Rimbaud y Baudelaire, hijo y hermano de poetas, narrador de cuentos imposibles, ensayista desequilibrante, esquizofrénico, un vagabundo solitario que se refugió en el delirio del alcohol, las drogas y en una exacerbada pasión por la lectura.
  • Octavio Paz (1914-1998) fue un prolífico autor mexicano que trabajó tanto en el campo de la narrativa como en el del ensayo y, por supuesto, en el de la poesía. Premio Cervantes en 1981 y Premio Nobel de Literatura en 1990, Paz también ejerció labor política como diplomático, al tiempo que desarrollaba un estilo lírico muy personal y original que nunca se encasilló en ninguna de las múltiples líneas que experimentó.

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  • Pocas personalidades tan interesantes y fecundas como la de don Francisco de Quevedo (1580-1645), nos podemos encontrar en la historia de nuestra literatura, y pocos hombres como él, pueden presumir de una biografía tan apretada, azarosa y turbulenta como la suya. Acercarnos a Quevedo y a su poesía es multiplicar etiquetas en las que se mezclan los más dispares ingredientes. Y así, al igual que hacía nuestro autor, nos desorientamos acorralados entre dualidades: entre el Quevedo rebelde o el conservador; el moralista o el inmoral; entre el erudito y elegante poeta o "el maestro en errores, doctor en desvergüenzas, catedrático de vicios y protodiablo".
  • Pedro Salinas (1891-1951) es uno de los poetas amorosos de la literatura española y su obra, La voz a ti debida, es sin duda uno de los libros más bellos del siglo XX. ¿Quién, en el momento de enamorarse, no ha sentido que el mundo no existía o no tenía sentido antes de que apareciera la persona amada? Pues esta realidad es algo que cobra una fuerza increíble en Pedro Salinas, que con versos sinceros y emotivos, nos confiesa su apasionada aventura amorosa.

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  • José Ángel Valente (1929-2000) es una de las voces poéticas españolas más sugerentes de la segunda mitad del siglo XX, impregnada de un misticismo (intimista e histérico, pero alejado del dogmatismo religioso) que ha hecho que se le adscriba en la corriente de la "metapoesía". Aparte de su obra lírica (desde A modo de esperanza, de 1955, hasta Fragmentos de un libro futuro, de 2000), y de sus facetas de traductor y ensayista, creó varios libros de arte en colaboración con pintores de la talla de Antonio Saura o de Antoni Tapies. Entre otras joyas, Valente dio una delicada descripción de la poesía cuando escribió: Se fue en el viento, / volvió en el aire. Le abrí en mi casa / la puerta grande. Se fue en el viento. / Quedé anhelante. Se fue en el viento, / volvió en el aire. Me llevó adonde / no había nadie. Se fue en el viento, / quedó en mi sangre. Volvió en el aire.
  • La vida y obra del peruano César Vallejo (1892-1938) están llenas de misterio, vacíos y enigmas, quizás, por ser uno de los pocos poetas que quiso llegar a donde otros no se atrevieron a explorar con la intensidad y la intención como él lo hizo. "Creador visceral, obsesivo, subterráneo, de voz estrangulada y de una perturbadora intensidad", ha sido merecedor del calificativo de "poeta universal", porque el también llamado "poeta del dolor" revolucionó no sólo la forma, sino también el fondo de sentir y escribir poesía.

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Juan Ramón Jiménez
definía el Romancero
como "río de la lengua
española”. Desde que
el latín vulgar se convirtió
en nuestro idioma,
existe una tradición
popular del arte que
permanece ininterrumpida
hasta el siglo XX.
Además, la inmensa
mayoría de los autores
cultos han escrito romances
(desde Lope o Góngora
hasta el propio Juan Ramón
o Federico García Lorca).